En 2020, el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) (Hanns W. Maull) asociaba el multilateralismo con China y Putin. Sin embargo, desde la guerra de agresión rusa contra Ucrania, ha quedado innegablemente claro que Putin está muy alejado de una política de respeto mutuo. Esto sugiere que el concepto de una política exterior multilateralista ha fracasado estrepitosamente, o al menos se encuentra en profunda crisis; este es el punto de partida para que el grupo de autores con sede en Fráncfort, liderado por Gunter Hellmann, examinara críticamente el concepto de multilateralismo y sus perspectivas de sostenibilidad (2022).


Por muy apropiada y loable que parezca esta continuación del concepto de multilateralismo ante los desafíos globales, en mi opinión resulta insuficiente como perspectiva de política exterior. Las posibilidades de alcanzar un entendimiento siempre dependen del grado de civismo: si un actor agresivo actúa según la lógica del poder, las oportunidades de entendimiento solo surgen si se enfrenta a un contrapoder suficiente. De lo contrario, los intentos de diálogo se convierten en una farsa; de hecho, refuerzan la agresión del actor, una idea que, en términos de política exterior, puede interpretarse como una continuación del principio rector de seguridad y distensión de Helga Haftendorn.

En este contexto, la conclusión de un multilateralismo realista es que una buena política exterior opera con conocimiento de las lógicas de acción y los niveles de civismo predominantes. Es precisamente a través de este conocimiento que puede perseguir los objetivos multilateralistas de manera creativa y eficaz.

Volker Prittwitz/Berlín