La función de bienestar general de la civilidad
La civilidad promueve el bienestar general (tanto objetiva como subjetivamente).
Cuanto mayor sea el nivel de civismo imperante, mayores serán las posibilidades de bienestar para toda la comunidad.
La guerra y la anomia (falta de civismo) reducen al mínimo las oportunidades de bienestar general; un civismo desarrollado, basado en la garantía de un trato civilizado, ofrece las mejores posibilidades para que todos los involucrados vivan en paz, con respeto y prosperidad. La dominación vertical y la coordinación horizontal (negociación) dan lugar a niveles intermedios de bienestar, según la situación.